Sección Argentina

2.- Herramientas para la cobertura de la violencia de género

Lenguaje

* Las mujeres están invisibilizadas en el discurso mediático: se habla y escribe en masculino. El primer desafío es ir cambiando esta práctica e incluirlas. El lenguaje actual es sexista porque es androcéntrico, al considerar que nombrando a los hombres se designa a toda la humanidad. La lengua reproduce la realidad social en la que se vive; si se quiere una sociedad más igualitaria, se debe cuidar el lenguaje que  se utiliza.

Las reivindicaciones que desde hace décadas han hecho las mujeres están influyendo para que se introduzcan nuevas palabras y para que se nombre en femenino todas aquellas actividades y profesiones que actualmente realizan (15). Así, no deben asustar términos como “concejala” o “lideresa”, que si bien pueden ser resistidos por las/los editoras/es, expresan un enfoque inclusivo.

En caso de encontrar una resistencia del/de la editor/a a estos cambios, pueden utilizarse alternativas que al menos no masculinizan las palabras, como por ejemplo “personal médico” en lugar de “médicos”, o “el alumnado” en vez de “los alumnos”. Así mismo, se recomienda emplear formas tales como “las y los diputadas/os” ó niñas/os.

Las nuevas tecnologías ofrecen al periodismo herramientas interesantes que facilitan la inclusión de un lenguaje no sexista en sus informes. Por ejemplo, el Instituto de la Mujer de España ofrece acceso gratuito en su sitio web al programa "Nombra en Red" (16). Este programa se instala en la computadora como cualquier diccionario electrónico y permite consultar cualquier duda para evitar el lenguaje sexista. 

* Un material a tener en cuenta es el European Women’s Thesaurus (17) que se creó con el objetivo de facilitar la difusión de información sobre la igualdad de oportunidades entre mujeres y hombres, especialmente en lo que respecta a los medios modernos de comunicación (correo electrónico e Internet). Si bien está pensado para la comunidad europea, ofrece opciones concretas sobre terminología de género y alternativas para el lenguaje sexista.

En lo que específicamente a violencia se refiere, una de las consignas para terminar con ella es poner palabras donde hay golpes, y las/los  periodistas trabajan con las palabras, por lo que es importante su compromiso de utilizar un lenguaje apropiado para nombrar una situación que cuesta la vida de numerosas mujeres, que deja secuelas físicas y psicológicas en la víctima, en sus hijos…y en la sociedad donde se producen los actos violentos. Un lenguaje no adecuado puede agredir y seguir violentando.

* El término “víctima” (si bien es discutido en algunos ámbitos por mostrar sólo la debilidad de las mujeres) es el que se utiliza, al no encontrar aún otro más adecuado. “Sobrevivientes de violencia” es la denominación sugerida para hablar de las mujeres que lograron salir de las situaciones de maltrato.

* Cuando se describe el hecho, es importante no hacer hincapié en detalles escabrosos (por ejemplo, “el cuerpo desnudo de la mujer presentaba al menos una docena de heridas de arma blanca”) para no desviar el eje del motivo real de la agresión,

“Marcas de violencia”, “Señales de violencia” son recursos interesantes en lugar del ambiguo “lesiones”.

* Es importante que el relato no parezca ficticio, debe ser realista. Figuras tales como “una noche de pesadilla” pueden ser tentadoras para el/la periodista, pero ponen el énfasis en otro lugar, no en el verdadero tema.

* Desterrar “crimen pasional”. No existen. Una mirada a los medios gráficos argentinos en los primeros veinte días de 2009 permite encontrar una decena de notas que utilizan este término en el título o copete.

En una nota de opinión, publicada en el portal Artemisa Noticias, el periodista Luis María Otero asegura que la mera enunciación del crimen pasional, “exime al informador de caracterizar al hombre violento como criminal peligroso, a la violencia machista como causante de miles de homicidios anuales en el mundo, a las políticas preventivas como ineficaces y a la denuncia al violento como una urgencia de vida. Decir violencia contra la mujer, decir hombre golpeador, decir asesino, no es lo mismo que decir ‘criminal apasionado’. Por el contrario, expresarlo de semejante forma es protegerlo, disculparlo, abonar el  terreno para la próxima víctima.”

Agrega como ejemplo que “en la jerga periodística, la palabra ‘pasión’ se utiliza para expresar un marcado entusiasmo por ciertas prácticas y disciplinas. Así, es común escuchar o leer “pasión por el fútbol” (…) Sin embargo, jamás se ha escuchado que cuando un barrabrava asesina a otro de un equipo adversario, se caracterice el hecho como crimen pasional”. (18)

* Los términos propuestos son violencia de género, violencia contra las mujeres  y violencia machista.

También se emplean los términos feminicidio o femicidio (19), conceptos políticos para identificar el asesinato sistemático de mujeres y que remiten a la responsabilidad estatal.


(15) http://www.inmujer.migualdad.es/mujer/publicaciones/docs/Nombra%20en%20red.pdf

(16) “Una visión de género… es de justicia” http://www.entreculturas.org/files/documentos/estudios_e_informes/Genero.pdf?download

(17) http://www.datagramazero.org.br/out05/Art_03.htm

(18) http://www.mujereshoy.com/secc_n/3792.shtml

(19) Estos términos no forman parte del léxico utilizado por Amnistía Internacional, pero se incluyen en este Manual por haber sido incorporados por el movimiento de mujeres a nivel mundial.

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